Crobisole_53

Michael sí sabía por dónde empezar. Casi me dió vergüenza cuando me preguntó qué datos teníamos de esa chica que estaba desaparecida. “Nada”, le contesté yo. “Creo que damos por hecho que era una prostituta. Una rubia guapa y de un país del Este, en un pueblo del interior, tiene todos los puntos para estar almacenada en un puticlub” añadí. Michael se puso en contacto con los policías de la brigada contra el tráfico de órganos que había conocido en España y estos le conectaron con extranjería. Milada Hossa, así se llamaba la chica, ahora desaparecida, tenía permiso de residencia en España. Era química de formación y su último trabajo había sido en Crobisole, una empresa fabricante de productos fitosanitarios de la localidad de Lleida. Hace un año que la empresa le había dado de baja en la seguridad social. Crobisole aparecía en google relacionada con Partesis 2000, la empresa de la esposa de Carlos Fabra. Había fabricado de forma ilegal, sin las autorizaciones correspondientes, unos herbicidas que en teoría sólo podía fabricar Taronjax, la firma propiedad del empresario que denunció el caso Fabra. Cuando Michael me contó lo que había averiguado sobre Milada Hossa llamé inmediatamente a Adela. Ella había hecho confesar a Fabra así que quizás tuviera más información sobre sus actividades. Estos días, en la prensa, aparecía Fabra de forma recurrente por el retraso incomprensible de su entrada en prisión. El encuentro entre Adela, Simone, Oriol y Michael no tuvo desperdicio, era como si el Atlántico y el Mediterráneo se pusieran a dialogar.

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